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sábado, 5 de diciembre de 2015

FOLKLORE KO: EL CANTAR DE LA MIA PRIMA (II)




Estoy encontrando enormes dificultades a  la hora de transcribir al idioma Común el “Cantar de la Mía Prima” ya que el dialecto Ko en el que está originalmente compuesto no es una lengua creada precisamente para lo lírico.

En otro orden de cosas, resulta grato comprobar como “Tu Prima”, personaje a medio camino entre la leyenda y la realidad, se convirtió en una heroína ante los atropellos de los gobernantes  Alopes.  Sería interesante investigar las fuentes históricas sobre este inquietante personaje. Quizás otros estudiosos puedan completar la tarea.

Sorprende  que, para “El Cantar de la Mía Prima”, todas las casas gobernantes de los Siete Reinos estaban regidas por dinastías alopes, dato que podría ser coherente con algunos textos autobiográficos aparecidos en las últimas semanas y que trazan un punto de inflexión en la Historia de los Siete Reinos, el Decreto de Rasurado….
 

Sin más dilación, a continuación se transcribe la segunda parte del Cantar:


Estaban los reinos siete
Por alopes gobernados
Y  molaban los paquetes
Pelados y rasurados

Más no contentos con ello
Legislaron por decreto
“ninguna sombra de vello”
 “El rasurado, completo”

Por la noche, a hurtadillas
Al pueblo llano obligaron
Campeó la maquinilla
Y mil  pubis afeitaron

Más los cabellos, empero
De natural son tozudos
Y a poco que no haya acero
Retorna lo melenudo

Nuestra prima disfrutaba
De una frondosa melena
Arriba de su guayaba
Y afeitarla era una pena

Pensando en el atropello,
Y como  quedaría la cosa
Proclamó que el vello es Bello,
Y permaneció pilosa

Que mueran los reyes calvos ¡
Que muera la monaquía ¡
Que se cante en todo el Reino
“Dobe hay pelo hay alegría”

( Continuará )

Gafas, El Escriba.



jueves, 3 de diciembre de 2015

Republica de Mercaderes libres de Manguara


Según las antiguas leyendas manguarenses los primeros pobladores del reino llegaron de lejanas tierras allende el mar mercado, los actuales alopes, y en principio habitaron únicamente la Moustache island,  aunque posteriormente se trasladaron al continente ocupando la zona conocida como el glande.

Allí fundaron su primera ciudad llamada manguarapolis y la moustache island fue reservada para que las crías alopes salieran de su crisálida y se desarrollaran hasta que alcanzando la madurez se les cayera el bigote y pudieran trasladarse a Manguarapolis. De ahí el curioso nombre de esta isla.

Durante muchos siglos los alopes vivieron en paz con el resto de los habitantes de la península inglinal y poco a poco, Manguarapolis fue creciendo hasta florecer como una capital mercader de enorme riqueza. Por este motivo miles de familias acudían a la capital de manguara y su prosperidad no paraba de crecer.

Desgraciadamente, como nos advierten las divinas enseñanzas, la querencia de bienes materiales llama al orgullo y este llama directamente a las puertas del maligno, y así, este se presentó en la forma de Triplegem I, rey alope de manguara que llevado por el odio que esta raza siente por la capilosidad escrotal se creyó superior a los demás e impuso que todos los varones manguarenses mayores de 8 años quedaran debidamente afeitados hasta quedar “como la barba de Tamariz” un héroe de los mitos alopes famoso por su lampiña faz.

Esta proclama fue llevada a cabo por el senescal del monarca, un prometedor alope que apenas había emergido de su crisálida llamado skulltatoo y que estaba llamado a hacer grandes cosas en la sociedad alope según el decir de muchos.

Cuando se supo, gracias a un criado de la corte, de las intenciones del senescal, y que este tenía intención de llevar a cabo semejante atrocidad ni más ni menos que durante la procesión de la escoba escrotica colectiva, fiesta mayor del pueblo de manguara, las principales familias mercaderes se conjuraron para arrebatarle el poder político al monarca y expulsarlo de sus tierras y así unas semanas antes  de la festividad los principales patricios se reunieron en la mansión de los Bigot para, entre todos ellos, conjurar algún plan que acabara con tan enorme desprecio a las costumbres y usos manguarenses. Finalmente aquellos nobles mercaderes no lograron acordar una sola idea para evitar la tragedia ya que aunque se reunieron varias veces en el hogar de Sir Mangalon, no podían sino discutir por ver quién iba a pagar esta o aquesta cosa y preparativo que el posible plan podía necesitar. Y como muchas veces hemos visto en estas tierras finalmente no se llegó a conclusión alguna ni se trazo plan contra los alopes, quedando Sir Mangalon muy apenado ya que uno de sus hijos, a la sazón el menor, participaría en la procesión y quedaría sensiblemente mermado y humillado públicamente.

Pero como todas las cosas en este mundo, nuestro señor cuida de los hombres cuando estos no saben cuidarse solos y las cosas se resolverían de forma positiva para los intereses de manguara.

El día de los fastos con la capital engalanada y la avenida principal desnuda de todo obstáculo aparecieron los jóvenes en fila mostrando orgullosamente sus melenas escrotales y avanzaron por la avenida de Neymar hasta la misma puerta del palacio, una vez allí los jóvenes se volvieron hacia el publico y ejecutaron su danza pélvica que hacía que sus melenas escrotales ondearan formando hermosas figuras, ora un caballo, ora un bigote a medio muslo, ora un mapa orográfico de manguara, el pueblo extasiado rugía de gozo ante semejantes hazañas pilosa-pélvica. En ese momento se asomó la familia real al balcón y el pueblo calló para escuchar a su monarca de quien esperaban hubiera salido a la entrega de medallas, pero lejos de ser así, dio paso a la lectura del edicto alope que obligaba a todo varón manguarese al afeite de sus pudendas partes. La guardia alope salió entonces de los portales vecinos, donde habían estado ocultos y ante el asombrado gentío dio cumplida cuenta del arco bajo del primer joven, seguidamente de las puertas de palacio emergió skulltatoo maquinilla en ristre dispuesto a hacer cumplir el edicto, es en este punto cuando, según todos los historiadores la masa al ver comprometida su seguridad inglinal y al grito de “Nos lo llevan” en clara referencia a sus vellosidades inferiores avanzó como un solo hombre y convertida ya en turbamulta arrasó el palacio real.

 Miles de, hasta ese momento, dóciles mercaderes se convirtieron en sanguinarias bestias que solo perseguían la expulsión o muerte de la alta clase social alope. La familia real, sus ministros y la alta sociedad alope apenas pudieron escapar a tiempo, otros muchos alopes de raso rango también lograron escapar.

A esta revuelta, conocida posteriormente como El motín de skulltatoo, le siguieron 3 días de saqueos de la población donde cientos de alopes fueron asesinados y humillados pegándoles barbas y pelucas escrotales antes de ejecutarlos, la moustache island fue atacada y miles de crisálidas sin abrir fueron quemadas en sus costas o arrojadas al mar, finalmente el odio que anidaba en el corazón manguaro se fue aplacando y las principales familias se reunieron para establecer un nuevo orden social, así nació la republica de mercaderes libre de manguara.

Según las nuevas leyes, no habría rey ni poder absoluto ligado permanentemente a una línea familiar, por contra y al ser ellos mercaderes de devoción se elegiría a un dux o primer manguaro de entre aquellos que consiguieran mayores beneficios en los 5 años precedentes a su elección y seria precisamente ese tiempo el que pasaría de elección a elección y que se dejaría aconsejar por un senado formado por el resto de los mejores comerciantes.

El primer dux fue un miembro de la familia bigot, que posteriormente fundaría Almacenes manguara en los restos de lo que había sido el palacio real, un comercio al detalle de enorme éxito y que en los últimos años no ha parado de crecer manteniéndose la familia bigot como regentes del territorio.    

miércoles, 2 de diciembre de 2015

CRÓNICAS DE LOS VIAJES DE MANGUO DE BIGOT. PARTE I



Hijos míos, se que lleváis años agachando las miradas acusadoras de los bienpensantes de Manguara, atesorando los reproches que nadie supo hacerme en persona y soportando las maledicencias de los ancianos del Consejo.

Nada os ha faltado, y pese a no dejaros grandes caudales, todos lleváis el escapulario de Oxfordseb al cuello y me he preocupado de que cada uno de vosotros cuente con una dote que le permita acceder al matrimonio con una joven de buena familia. Bueno a Mangui no, pero ese diablillo tiene un oficio con el que ganarse la vida, si viviéramos aún bajo el yugo de los Barbilampignos sería el puto bufón de la corte, pero en esta república liberal es un empresario del entretenimiento, del showbusiness, un industrial del ramo del ocio infantil...

Cierto es que no he consumido la vida atesorando capitales como se supone que todo Bigot de bien ha de hacer, conduciéndome como un antiguo fenicio y medrando por conseguir un puesto en el senado; no menos cierto es que siempre me he rodeado de barraganas eslavas, suripantas cobrizas y meretrices zaínas. Verdad es que he disfrutado de licores y copiosos banquetes, pero nunca he mancillado el buen nombre de mi familia, y queridos hijos quiero que sepais que os voy a legar el mayor tesoro que un hombre de Manguarés ha dejado nunca en herencia, las historias de mis viajes, el conocimiento ancestral de mis aventúras por los siete reinos: Las crónicas de los viajes de Manguo de Bigot, embajador de facto de la República de Manguara.

He hacho llamar a un escriva para que recoja todo lo que voy a contaros, mi mano derecha está temblorosa y debil, apenas me alcanza para el vicio de Onán, y el muñón como sabeis, no me permite gran cosa.

Hijos míos tomad asiento los quince en torno al lecho, no veo bien con la penumbra, dejad que los negros se pongan cerca mía para distinguir las facciones de sus rostros. Degradaos por colores hijos, ayudad a la cansada vista de vuestro vetusto padre, exacto los cobrizos inmediatamente detrás...

Os narraré la historia de mi vida, de cómo participé en la gran revuelta, de mis viajes por los siete reinos, de cómo descubrí remotos parajes y conocí a vuestras casquivanas madres, la historia de un hombre entre muchos que se encaramó a la cima del muro velludo y rechazó las ofensivas álopes mientras lo consolidaba gota a gota con su simiente.

Poneros cómodos, echad otro leño al fuego y servidme una copa de hidromiel...